Sobre Cargill en Venezuela

Para Conocernos Mejor

Los hombres y mujeres del campo, esos que producen la mayor parte de nuestros alimentos, siempre han dado ejemplo de lo que significa “la palabra empeñada”. Entre ellos, no hay mejor fiador que el buen nombre y la confianza ganada a fuerza de honestidad y responsabilidad. Ese, precisamente, es el tipo de compromiso que nuestra empresa ha buscado establecer con sus clientes desde aquel día de 1865 en que William Wallace Cargill adquirió una primera cosecha de grano, hasta la fecha de hoy cuando nuestra presencia en la industria y distribución de alimentos alcanza a más de 65 países.

En Venezuela, ya con 28 años transcurridos desde el inicio de nuestras actividades, nos hemos encontrado con muchas personas que comparten esta manera de entender el trabajo productivo. Eso nos ha permitido crecer y consolidarnos como un factor positivo en el vasto conjunto de empresas e instituciones que hacen posible el abastecimiento alimentario en todas las regiones del país.
A través de nuestra página web ofrecemos un vuelo rasante por nuestra organización, en el ánimo de compartir la magnitud de los esfuerzos que concurren para que cada producto de Cargill resulte perfectamente confiable y acorde a los atributos de calidad que la familia venezolana espera.

Es mucho y muy positivo todo lo que tenemos por contar. Los venezolanos identifican ampliamente nuestras marcas, pero pocos saben que detrás de esos productos que se han ganado su fidelidad, está el esfuerzo sostenido de la gente de Cargill en una búsqueda permanente de excelencia. Nuestra labor también se hace presente, por ejemplo, en la sal que da sabor a sus comidas, en el pan que a diario compran en su panadería de confianza y hasta en la comida de sus mascotas. Es una tarea múltiple y cotidianamente desafiante, que procuramos cumplir, además, con un especial respeto por la seguridad, salud y bienestar tanto de nuestros trabajadores, como de las comunidades y el medio ambiente.

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